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Archive for 4 febrero 2011

No hace mucho que nos casamos. Entre la aborágine de cosas que había que hacer (arreglar el piso donde íbamos a vivir, preparar la celebración, las invitaciones, etc) una de ellas parecía totalmente esencial, ya que nos refrescaría el recurdo de aquel maravilloso día (aparte de decorar la casa y enseñar a las personas más cercanas). Hablamos del Fotógrafo.

Pues efectivamente, recorrimos todas las páginas Webs sobre bodas y preguntamos a nuestros conocidos (ya casados) a quién había contratado y cuánto les había costado sus servicios. El hecho, lo que es normal pecar como novatos, es que no caímos en preguntar y evaluar – valorar el servicios que prestaban estos profesionales, que a continuación narro: la cosa es que estas personas, tradicionalmente, han ofrecido dicho servicios por unas fotografías impresas; ya que las no tan antíguas cámaras no almacenaban de forma digital.

Por ende, el servicio se mantiene como entonces – lo que está mal -, es decir, pagas un dineral por un album de fotos impreso. Posteriormente, si quieres hacer alguna copia – que lo harías seguro – para algún familiar te cobran una cantidad extra (6 a 8 euros por foto) por un trabajo que ya estaba pagado. Debemos comentar, que la imagen que te envíen (si es en formato digital) tendrá una resolución para imprimirla en un tamaño concreto, pero no la original. Más negocio pues!

¿Qué deberíamos hacer entonces?

[1] Exige las fotografías originales en su máxima calidad que para eso has pagado el trabajo.

[2] El albúm lo imprimes tú. Por lo que teóricamente has pagado de 700 a 1000 euros lo sacas por 30 ó 50 euros. A parte podrás sacar tanta cópias como quieras a 0’60 cm cada una (en cualquier establecimiento de fotografía).

[3] Las características míminas de las fotos deben tener una calidad mínima de 200 píxeles.

Fotografía analógica, 1921

Fotografía analógica, 1921

¿Cuál fue nuestra experiencia?

Nosotros caímos en dos errores. Por un lado, lo antedicho,  pagar por un album impreso; lo segundo, por contratar a un supuesto amigo (algo que tampoco se recomienda). Nuestro fotógrafo fue un tal  Juán Carlos Silva, de Sevilla. Tal indivíduo nos comentó hacer las fotos y con ellas nos regalaría (no es así, nunca) un disco con las copias en digitales con tamaño 15X20 y con la suficiente resolución (calidad) para poder imprimirlas para la familia. Pues <<donde dije digo, digo diego>> y las fotografía digitales tenían una resolución de 6X7 píxeles (aproximadamente) y no servía – según sus propias palabras – como para enseñarla a los amigos por si querían alguna copia (haciendo adeptos – más negocio aún).

Las tecnologías cambian y, por tanto, las formas de negocio deben hacerlo con ellas. Por tanto, nos debemos acostumbrar a exigir el formato digital original, porque pagamos por ello. Sin duda alguna se negarán a hacerlo, pero cuando todos les exijan eso no tendrán mñas remedio que adaptarse al mercado.

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