Esta noche mientras cenaba, no he podido evitar que se me revolvieran las tripas al oír en la radio las injustas y difamatorias calificaciones que hacía un humorista español de tres al cuarto, sobre el Sr. Orlando Zapata, mártir del régimen castrista por luchar por la Verdad y la Libertad; al cual denominaba “terrorista” y “delincuente común”.
La historia se repite sea la época que sea: los poderosos denostan y eliminan (crucifican) a las personas de bien que luchan contra las dictaduras de cualquier índole que atenazan al hombre, y para ello se enfrentan de un modo pacífico y sin miedo a la estructura jerárquica imperante.
Me quedo sin palabras ante esta vergonzosa situación. Sólo le pido a Dios, que la valentía de este disidente cubano sacuda nuestras mentes dormidas y acomodadas y su sangre no caiga en suelo estéril.
Desde aquí mi más sincero pésame a su familia y decirles que siempre lo tendré presente en mi vida, como un ejemplo a seguir.
¡VIVA CUBA LIBRE!