Muchas veces, y cuando la economía lo permite, nos interesamos por lenguajes gastronómicos diversos. Últimamente está de moda decantarse por la cultura gastronómica proveniente del Japón. Ese pescado crudo descansando sobre arroz parece que nos llama la atención, ya sea porque nos retrotrae a los tiempos en los que el Hommo no había descubierto el fuego, o por que en el fondo sustituye el deseo de conocer aquellas tierras.
Pues parece que esa luz se ha encendido también para los sevillanos, por lo que en los últimos tiempos se han abierto una serie de restaurantes japoneses regentados y trabajados por población china. Eso, y que trabaje yo en ellos…, es lo mismo.
Pero queremos hablar sobre uno de esos restaurantes en concreto (aunque pasaremos por la cuerda floja a otros). KAEDE, situado céntricamente en la calle Santa María La Blanca (aunque tienen otra sucursal en los pies del Hotel Macarena) es uno de ellos. Lo cierto es que su comida no está nada mal. Si sabe realmente a comida japonesa o no…, la verdad es que no lo se, porque – por desgracia – , no estuvimos en Japón para poder comparar. Eso si, nos lo apuntamos. El problema de este restaurante surge en el trato, calificado en una palabra como PÉSIMO.
Si deseas que te atiendan malamente, te aparten el plato y los palillos (o – hashi おはし) de la boca, las camareras te increpen para que decidas la comida, etc. ¡Este es tu lugar!
Pero, tras hacer un recorrido por otro restaurante de estas características no encontramos con el restaurante SAMURAI (侍), situado en la calle Salado (Los Remedios). Efectivamente el trato es exactamente el mismo, donde las camareras olvidan que es España, donde el comer – cuando se puede -, es nuestra bandera, nos gusta tomarnos las cosas con calma.
Pero si a pesar de todo queréis visitarlos nos permitimos haceros alguna recomendación. [1] Si pedís la cerveza típica japonesa (Sapporo, Asahi, etc.), muy similar a la nuestras, os cobrarán alrededor de unos cuatro euros por unidad. [2] cuando hagáis la reserva comentad que no tenéis prisa por terminar de comer.
Ante estas circunstancias, en el momento en el que te quitan el plato antes de terminar o en el que obligan a algunos de los comensales a comerse el “último de la vergüenza”, o incluso te tiran la copa con la bebida por las prisas, queda la opción de reir, por lo absurdo que llega a ser y porque de otra forma podemos hacer una escena de alguna de las famosas películas como “Furia Oriental” pero a lo sevillano, o el “Furor del Dragón” reencarnado en toro bravo, protagonizado por un chino, ya que estamos. Supongo que con no volver y por supuesto propagar esta falta de respeto es suficiente.
Pero no olvidemos que los japoneses justamente son lo contrario; personas que se han criado, desarrollado, educado justamente en el respeto a los demás, en no hacer lo que puede avergonzar a otros… en mantener la armonía.
Pues eso, volveremos a las puntillitas, calamares y solomillo al wisky y cuando tengamos un ahorrito, ¡ala!! a volar a Japón… que ya vaa, ya va la burra tirando pal trigo…
Gracias por la recomendación. Suerte.